El sentido del humor es una de las herramientas que procuro tener siempre a la mano y gracias a ella he conocido a mis mejores amigos, todos verdaderos genios del humor en sus diferentes categorías, desde los chistes simples, pasando por la ironía, el doble sentido, la comedia e incluso el “humor negro”.
De unos años a la fecha he tenido que subirme al barco del humor infantil, ese que aunque pareciera inocente, siempre está cargado de una inteligencia tan perversa como reflexiva.
Un sábado cualquiera salí con los chicos al parque y todo parecía sin novedades, madres solas cuidando a dos o tres hijos y procurando que a los niños nos les de ni el sol; padres solteros sintiendo que cargan al mundo en sus hombros, cuando en realidad solo miran desde una banca cómo sus hijos se parten la cara y todo lo demás en los juegos.
Esto lo sé, porque justamente así estaba yo junto a otro tipo malencarado, apostando con la mirada a ver cuál de nuestros retoños lloraba primero. Diego se comportó como los grandes y me hizo ganar el reto cavernícola. El otro tipo cargó en brazos a “Joshua” y se largó.
En Miami las visitas al parque pueden ser toda una aventura, no por las cosas que puedan hacer los chicos, sino por las cosas que llegan a platicar las mamás en un volumen que consideran íntimo, cuando en realidad parecen corredoras de bolsa en pleno piso de remates de Nueva York.
Total, ahí estaba yo escuchando cuántas de las amigas de mis compañeras de banca se “han hecho las tetas”, cuánto les costaron y los cuidados que se requieren en el “post operatorio”. Ahora sé que por un periodo de al menos tres meses hay que dar masajes. Hay varios tipos, algunos son circulares, suaves pero constantes; otros son de abajo hacia arriba y deben hacerse con cuidado, pues “las niñas” todavía pueden estar adoloridas. El tercer tipo es de arriba para abajo, pero este no es muy recomendable, dicen ellas, porque entre más levantadas queden, mucho mejor.
Como nunca falta la amiga boba e insegura que el marido no la deja decidir ni la marca de toallas íntimas, el resto de las expertas pasaron de la teoría a la práctica, una incluso me sorprendió al sacar su teléfono celular de su sostén en un acto de magia sin precedente alguno en mi vida.
En ese momento comenzó a cantar un pajarillo en la copa del árbol bajo el que nos refugiábamos aquellas madres y yo. La melodía fue capturando la atención de los pequeños que poco a poco se acercaron para buscar al intérprete de aquel recreativo canto.
Diego, que tiene la misma cara de pocos amigos de su padre y que suele sonreír aún menos que los oficiales de inmigración, se paró a unos metros. Serio y muy concentrado en el sonido, buscaba entre las ramas dónde estaba el sonoro animalito. A las expertas en Tetas Avanzadas les llamó la atención la figura de mi vástago y lo miraban curiosas.
Pensé que era el momento ideal para hacer lucir a mi hijo y, obvio, derramar mi orgullo de padre. Ahí comenzó la tragedia, ¿Por qué pienso? ¿Por qué no simplemente dejo que las cosas sucedan? ¿Por qué interfiero cuando no es necesario?
El caso es que cuando estuve seguro que Diego había identificado al plumífero, salí como por casualidad a preguntarle, “Dieguito, ¿dónde está el pajarito?”. Acto seguido el rostro de mi pequeño de dos años se iluminó, volteó a verme con sus ojos llenos de nobleza, se tomó la parte delantera del pañal y me respondió muy cariñoso “aquí papito”.
Ese chiste se lo dije una sola vez, pero se grabó en su mente de la misma manera en que espero se le graben las fórmulas matemáticas o la teoría de la relatividad. El silencio que siguió a la respuesta del enano duró tal vez 0.5 segundos. Las carcajadas de las filósofas del fenómeno tetoidal fueron tales, que solo atiné a sonrojarme, tomar a mi hijo en brazos y marcharme como lo hizo el papá de “Joshua”, esperando que el siguiente fin de semana se tarde en llegar tanto como sea posible.
Iván Carrillo
jajajajaja qué querías… le preguntaste por el pajarito ¿no?
Por: mortero el febrero 1, 2010
a las 2:33 am
Pajar”ito”, nótese diminutivo
Por: autohipnosismp3 el febrero 1, 2010
a las 3:03 am
Hay vecino de lo que si no se puede quejar es de que su hijo si conoce de fisionomia…. como se nos ocurre cambiarle los NOMBRES OFICIALES a las partes intimas por diminutivos de “algo”?? Yo vivi reee confundida los primeros anios de mi vida y cuando entre al kinder no entendia nada, siempre me dijeron que las tetas eran las PAPITAS…. asi que cuando alguien me preguntaba, quieres PAPITAS? (refiriendose a las sabritas o lays) yo contestaba, YO NO COMO PAPITAS!!! SOY UNA NINA GRANDE!!!!…..hay que tiemposss y que confusiones jijiji
Por: ivy el febrero 1, 2010
a las 7:40 pm