Es casi fin de semana y no hay mejor momento para hablar del tema recurrente para los días de descanso. No se trata de deportes ni de salir de paseo con la pareja, la familia o los amigos. No. Me refiero a algo un poco más sensible, de lo que muchos hablan pero pocos practican, de lo que todos anhelan, pero son limitados quienes lo tienen en la manera en que realmente quisieran: sexo.
Todos los días, y aquí no necesito ninguna estadística que me respalde, todos los días se habla de sexo, de fantasías, deseos; se dan consejos para aprovecharlo a plenitud e incluso se lanzan insinuaciones que le suben el tono a cualquier conversación y que solo los implicados saben si ese coqueteo de oficina, de café, de parque, en el Facebook o por teléfono, llega a buen puerto.
Los casados somos quienes más abordamos el tema. Lo curioso es que no necesariamente lo hacemos con nuestras esposas o parejas. Generalmente es con los amigos, compañeros o compañeras, ante quienes quedamos como modelos para una nueva versión del Kamasutra o como verdaderos perdedores que no hacen nada respecto al sexo, pero cuidado, mucho ojo, porque las o los mosquitos muertos, para no aludir a nadie, somos los peores.
Sea cual fuere la técnica que cada uno utiliza al momento de hablar de sexo, lo interesante entre los latinos es que nunca falta ese pan en la mesa, no importa si es mañana, tarde o noche; no importa si la compañía se cansa de enviar “amables recordatorios” con el manual de conducta respecto al acoso sexual, la gente practica el sexo oral sin parar, o dicho de otra manera, mantiene muy activa su conversación sobre los placeres carnales.
En el microcosmos donde me desenvuelvo, este es el perfil de quienes más hablan de sexo: los divorciados; los casados en proceso de divorcio; los felizmente casados y más felizmente en una relación de amasiato; los felizmente casados, pero mal atendidos; los simplemente casados que no están bien atendidos; los solteros que están en edad de merecer y los que hace tiempo que debieron merecer, pero aún siguen esperando la llegada del último tren.
En fin que todos hablamos de sexo y por ello concluyo que aludimos en abundancia a lo que menos tenemos y más necesitamos, de lo que tanto fantaseamos y escasamente realizamos. ¿Somos una sociedad frustrada o un grupo de “adultos contemporáneos” con altas expectativas? ¿Estamos en el camino correcto a la felicidad y solo buscamos perfeccionarla? No lo sé.
Este fin de semana estoy decidido a hablar del tema con mi mujer o con mi vecina o con la maestra de mis hijos o con la cajera del súper mercado o con alguna compañera de la oficina o con la primera conductora que me toque en una luz roja o… rayos, con quien sea, pero debo salir del círculo vicioso.
Si el lunes vuelvo a la oficina y comienzo a hablar de sexo, es porque definitivamente nada pasó el fin de semana. De la misma manera, si comienzan los días laborales y me preguntan si tuve sexo, entenderé que a ustedes tampoco les sonrió la diosa fortuna de la carne y sus derivados. Suerte.
Iván Carrillo
Pues por lo q oigo, es el tema preferido de la tertulia en la cocina a la hora del lunch… Eso que quiere decir, q todos estan faltos de?
Por: Lari el febrero 4, 2010
a las 4:21 pm
jajajajaja ni te imaginas Lari. A la hora del lunch, en el fútbol, en el publix, en el parque, hasta en el tag agency. Esta ciudad es así
Por: dondetinta el febrero 4, 2010
a las 6:18 pm
La razón te favorece. Yo comentarìa ademas la afanosa y divertida necesidad, sobre todo de los mexicanos, de practicar el arte del albur, claro como toda expresión artística a unos les sale elegante y exquisito, y a otros francamente rústico.
Esto da una gama mas variada a eso de hablar de sexo, porque a veces ni siquiera te enteras que la inocente charla sobre el café trae consigo detalles, quejas, predilecciones o anhelos sexuales.
Para darte un ejemplo, aquí tenemos una compañera que constantemente exclama: “Así, de éste tamaño es la que me como todos los días…”, al tiempo que marca una distancia entre sus manos como quien mide un objeto imaginario.
De ahí cada quien imagina lo que quiere, ante la duda ella aclara que se trata de una quesadilla de colosal tamaño. Lo cual echa por tierra la admiración secreta de las adoradoras del sexo y el deseo francamente reprimido de otros cuantos de comprobarlo.
Por: Ericka el febrero 5, 2010
a las 3:45 pm
en este caso, si mama…
Por: felipe el febrero 5, 2010
a las 8:09 pm
También hablamos mucho de el trabajo y de ese sí nos sobra. Yo creo que lo que queda claro es que sexo no practicamos muchos, pero coño como hablamos carajo.
Por: mortero el febrero 6, 2010
a las 12:52 am
Mucho, mucho en vez de muchos. Me voy que me llama Lari
Por: mortero el febrero 6, 2010
a las 12:53 am
Hay que hacerle como Karime mi buen Iván, célibes para siempre…a ver si al menos entonces tiene uno paz
Por: autohipnosismp3 el marzo 20, 2010
a las 6:52 pm