Para todos aquellos amigos mexicanos quienes creen que al vivir en Miami estoy rodeado de cubanos, les informo que no es así, que son los colombianos y principalmente las colombianas (lo siento chicos, ellas son mayoría en mi vida), quienes me abrazan y hasta por momentos me estrangulan.
Por esta razón se entenderá que desde el pasado 30 de mayo esté concentrado en el proceso electoral de Colombia, que me deje seducir por las tremendas similitudes entre esa nación y el suelo que me vio nacer, que me sorprenda aún más lo polarizado que está el ambiente entre las dos fuerzas que pasaron a segunda vuelta, pues en eso también hay un paralelismo con lo que nos ha pasado en México en procesos electorales recientes.
Para quienes no están muy enterados del tema, la cosa es más o menos así. Hay dos candidatos que destacan entre los 9 que se presentaron a las elecciones presidenciales. Uno es Juan Manuel Santos, quien emanó del gobierno del actual presidente Álvaro Uribe. Santos representa la continuidad, la mano dura contra la guerrilla que tanto ha lastimado al país, con la única salvedad de que muchos ciudadanos no están de acuerdo con los métodos a veces corruptos, a veces hostiles, poco honestos y demás, para lograr el objetivo.
Por el otro lado está Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá, quien para no tirarme todo el rollo de su hoja curricular, diré que es una eminencia académica. Este ratón de biblioteca con honestidad a toda prueba, representa un cambio basado en el reforzamiento del civismo, de la cultura, de la educación y de todos los valores a los que una sociedad justa y equilibrada puede aspirar.
Yo como extranjero, no podía ponerme a opinar así a mis anchas (y vaya que de anchas me las sé y mucho) como acostumbro, así que acudí a mis amigos colombianos para que me explicaran un poco la película.
El primero fue el buen Álvaro, no Uribe, sino el “Pibe” Valderrama, quien palabras más, palabras menos, me dijo lo siguiente: “Colombia es un país tan cabrón o más que México… y lo que pasa es que la gente le da miedo que Mockus, que es un tipo súper interesante y decente, no tenga el temperamento para manejar la complejidad del país que tenemos y por eso salió a asegurarse con Santos. Por otro lado, los que quieren el cambio, en su mayoría jóvenes universitarios, se contradicen, porque quieren que las cosas cambien, pero no votan… así pos ni modos, ¿no?”.
En esa misma perspectiva de jóvenes inquietos pero poco participativos está la caleña Lentige, alias Maribel, que en una de sus redes sociales planteó algo como “Están pintados los estudiantes creyendo que pueden cambiar al mundo con ideales y Mockus aprovechándose de eso”. Yo le tiré un par de comentarios como para abrir el debate, pero hay algo con lo que cualquier argumento pierde validez ante los ojos de esta mujer: su familia ha sido víctima de la violencia radical en Colombia, así que muy poco queda ahí por discutir. Yo la entiendo.
Total que luego, leyendo los espacios y twitts de mi buen colega colombiano, el médico y escritor Samuel Arias, me encontré con un par de comentarios que me hicieron reír, pues están llenos de una simplicidad tan contundente, que cualquier idiota, hasta yo, podría comprender y tener un panorama más general de lo que pasa en la tierra de García Márquez, de Shakira o Miguel Calero.
“El problema de candidaturas como las de Carlos Gaviria y Antanas Mockus, es que al colombiano promedio le parecen ‘demasiado inteligentes’”. Y que me quedo callado.
La otra viene por el lado del maestro Jaime Abello, el mandamás de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside un tal Gabo. Punzocortante como puñal de barrio, pero fino como bisturí de cirujano plástico (de esos que casi no hay en Colombia), Abello le propone a la campaña de Mockus plantear el dilema de “legalidad democrática vs impunidad tolerada”. Como dijeran en mi país “a pa’ preguntita maestro”.
Yo no sé que vayan a elegir mis amigos, queridos todos, en la segunda vuelta, pero si yo fuera colombiano (y si lo fuera claro que hubiese elegido nacer en Cartagena), haría lo mismo que el autor de “Viagra, Chats y otras pendejadas del siglo XXI”, Daniel Samper, quien en su twitter escribió “Digan lo que quieran. En todo caso me parece más digno perder con Mockus que ganar con Santos”.
Desde mi lado taquero y 100% tequilero, lo único que les puedo decir es que tienen bastante nivel, que no lo malbaraten con descalificaciones baratas, y que voten, que dejen en claro cuál es su forma de pensar. No cometan el error que muchos mexicanos tuvimos al tomar las elecciones como un ejercicio de hipódromo en donde la mayoría se fue por el candidato que creyó que ganaría y no porque necesariamente fuera la mejor opción. Suerte.
Muy buena reflexión estimado colega de tinta y súper autopista… En definitiva, me parece que aquí más que apostarle al caballo o al jinete, hay que apostarle al potrero que debemos cuidar entre todos los colombianos… Es decir aunque haya vacas, caballos y bueyes, ¿por qué no jalar todos para el mismo lado haciendo y construyendo país? Sí se puede!
Por: Alvaro, ¿el bueno? el junio 2, 2010
a las 3:13 pm
Gracias por este blog, es una grata sorpresa saber que otras personas aunque no sean colombianas les nazca un interés genuino por el tema. El domingo estuve en el consulado votando y me fui con un sentimiento de satisfacción muy grande ya que me encontré con una cantidad de gente dispuesta a marcar una diferencia en su país. Como mencionaste, lastimosamente no todo el mundo piensa igual y en este y todos los casos los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no van a votar.
Mi voto sin duda fue para Mockus, igualmente lo será el 20 de junio, con la esperanza de que el pueblo colombiano reaccione y podamos avanzar hacia la transformación cultural. Mi familia también ha sido victima de la violencia que en algún momento inundo el país. Aunque en mi opinión Uribe ha sido de los mejores presidentes que hemos tenido, pero cumplió su ciclo, Mockus es en este momento la mejor opción.
Lo verdaderamente asombroso de esta situación es comprobar que la cadena de escándalos, que volvieron a aflorar en las últimas semanas de la campaña y que apuntaban por igual a Juan Manuel Santos como al presidente Uribe (los ‘Falsos Positivos’, chuzadas del DAS, etc.), no tuvo ninguna incidencia a la hora de las elecciones. Es algo que pone en entredicho la madurez política de la nación, pues basta con que el presidente Uribe les pida a los colombianos que le cuiden a su sucesor para que casi la mitad de los votantes salga corriendo a votar por el también cuestionado Juan Manuel Santos. ¿A que vamos a llegar?
Por: Catherine el junio 2, 2010
a las 3:52 pm